Historias en instantes ajenos

Hay una vieja leyenda que dice que al fotografiar a una persona le robas el alma. Los miembros de algunas tribus aborígenes se negaban a ser fotografiados por los exploradores, llegando incluso a las últimas consecuencias, como en el caso del italiano Guido Boggiani.

Hablar del alma puede ser demasiado pretencioso, pero lo que no se puede negar es que una parte de la persona se queda grabada en esa imagen: un recuerdo, un instante, un sentimiento... Es importante, por eso, no desprenderse de estos fragmentos de vida perdiendo el control sobre ellos.

Perder una cámara con fotos dentro puede ser entonces una tragedia metafísica, pero las fotos huérfanas y desamparadas pueden ahora reencontrarse con la persona de quien nacieron. La iniciativa ifoundyourcamera.net pretende servir de nexo entre buenos samaritanos que encuentren cámaras perdidas con fotos dentro y aquellas personas que las perdieron. Si alguien encuentra una cámara sólo tiene que subir un par de fotos a esta página y esperar a que las vean quienes la perdieron o alguien que los reconozca para ponerse en contacto y recuperar la cámara, las fotos y el alma.

 

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