La ambigüedad de la vida

Con el tiempo el cuerpo terminará por convertirse en un lastre innecesario. Se prevé que para 2029 podremos volcar nuestra información cerebral a un ordenador y vivir así eternamente. Si esto sucediese, si lográsemos replicar digitalmente nuestro cerebro como vaticina el investigador Ray Kurzweil, habríamos creado un clon de nosotros mismos.

Por una parte, el cuerpo envejece, se deteriora e, inevitablemente, termina por morir. Por otra parte, un software tiene la capacidad de permanecer y de renovarse con sucesivas actualizaciones. Ante esto hay varios debates abiertos ¿qué hay del alma? ¿eres tú realmente quien sobrevive tras la muerte física? Esto es algo que la película El truco final ejemplifica con precisión.

La evolución de la tecnología ha planteado a su paso diversas cuestiones morales: la utilización de células madre, la manipulación genética, la renuncia a la intimidad a cambio de seguridad, la experimentación con animales, etc. La inmortalidad no tardará en formar parte de esta lista.

 

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