Vida 11.0
Obras ganadoras del concurso que explora la relación entre arte y vida artificial
Robots con reacciones humanas, criaturas digitales que viven y evolucionan en el ciberespacio, sistemas artificiales que imitan las propiedades de entornos naturales… desde hace más de una década, el Concurso Internacional Vida premia obras creadas “para reflexionar desde una perspectiva artística sobre uno de los conceptos más transgresores de nuestro tiempo: la vida artificial.”
El pasado martes, el blog de Camon asistió a la gala de entrega de premios Vida 11.0. Este año tuvo lugar en Matadero (Madrid) donde las tres obras ganadoras (junto a dos menciones honoríficas de vida 10.0) estarán expuestas hasta el próximo 22 de febrero.
Hylozoic Soil © Philip Beesley & Rob Goberz
Primer Premio: Philip Beesley, Hylozoic Soil, Canadá 2007.
El ganador del primer premio del certamen se dedica al arte digital y a la arquitectura experimental en Toronto. Da clases en la Universidad de Waterloo y su trabajo explora la interacción entre lo artificial y lo humano.
Hylozoic Soil invita al visitante a sumergirse en un entorno capaz de reaccionar a su presencia. El diseño de la obra tiene un origen digital y la fabricación se ha realizado utilizando una mínima cantidad de material que, articulada con una geometría expansiva, consigue dar forma a un paisaje dotado de una atmósfera muy particular.
En palabras de su autor "La energía que desprende esta pieza es siempre tranquila, menos directa que la de otras obras de robótica".
El espacio inmersivo de Beesley está poblado de vejigas que contienen sal, soja, vinagre y otros líquidos destinados a fertilizar el sistema. La instalación literalmente acaricia al visitante que atraviesa su extraño bosque de filamentos blancos.
Performance Ecologies © Ruairi Glynn
Segundo Premio: Ruairi Glynn, Performative Ecologies, Reino Unido 2008
Esta pieza está formada por una serie de robots (llamados bailarines) que nacen sin ningún tipo de información sobre su entorno, pero con la capacidad de observar, reaccionar, recordar y aprender.
Los bailarines están programados para registrar todo lo que ocurre a su alrededor. Cuando el visitante entra en la sala localizan su rostro y comienzan a actuar. Cada robot convive con el resto en un sistema artificial que imita una ecología real (y como en una ecología real los miembros a veces se entienden y a veces no). Los bailarines compiten para llamar la atención del visitante y archivan las actuaciones más exitosas para poder repetirlas. Algunas veces comparten información, otras se la guardan. Cambian y evolucionan en base a su propia experiencia.
Ruairi Glynn estudia nuevas formas de interacción entre el hombre y la tecnología. Da clase en la Univerisdad de Londres y ha obtenido importantes premios de arquitectura y arte digital.
Sixteen Birds © Chico McMurtrie
Tercer Premio, Chico MacMutrie, Sisxteen Birds, EE.UU 2008
Los dieciséis pájaros hidráulicos de Chico MacMutrie tienen un comportamiento y una sincronización de bandada. La presencia del público interfiere y contamina la relación que hay entre ellos. Si nos acercamos mucho, los pájaros se agobian y enferman. La enfermedad de un animal puede propagarse al resto de la bandada provocando la interrupción del sistema.
Chico MacMutrie estudió Bellas Artes en la Universidad de Arizona, su trabajo se caracteriza por la exploración de nuevos materiales. El tipo de tela que el artista emplea en esta obra consigue "que la las alas de estos pájaros tengan un movimiento muy diferente del que estamos acostrumbrados a ver en robótica." -señala MacMutrie
Menciones honoríficas
Como señalábamos, la exposición de Matadero también acoge dos accesits de Vida 10.0.
ALAVs 2.0, una instalación del norteamericano Jed Berk poblada por extrañas esculturas/criaturas autónomas. Aunque poseen formas familiares, no sabemos exactamente qué o quién son (y ellas nos perciben de la misma forma). Podemos observarlas, alimentarlas (en un sentido metafórico) o utilizar nuestro teléfono móvil para comunicarnos con ellas.
Waves to waves to waves es una obra de Chris Sugrue y Damian Stewart producida por MediaLab-Prado capaz de detectar campos electromagnéticos imperceptibles para los sentidos humanos y transformarlos en sonidos e imágenes proyectadas.
Galería Vida
Para terminar, os dejamos el enlace a la Galería Vida: un espacio navegable que documenta las más de 100 obras premiadas a lo largo de estos años.



