Aramis López
Aramis López es doctor en Geografía e Historia, especializado en la conservación de videoarte, conservador del Museo de la Universidad de Alicante y miembro de la Junta Directiva del Instituto de Arte Contemporáneo, una entidad de ámbito nacional.
Con él estuvimos hablando, entre otras cosas, del denominado “Informe Valencia” (que tiene como objetivo plasmar en papel la situación de la cultura en la Comunidad Valenciana), ya que junto a José Luís Martínez Messeguer y Mara Mira se encargan de redactar la parte correspondiente a Alicante. “Estoy haciendo un repaso de la labor legislativa y económica de las instituciones valencianas. He hecho un recorrido por todas las leyes que han salido de las Corts Valencianes sobre cultura y es estremecedor porque desde su constitución, no solo en el periodo de gobiernos del PP, sino también anteriormente con el PSOE, solamente se ha promulgado una ley (la Ley de Patrimonio de 1996, porque es obligatoria por la ley nacional de 1985) y dos decretos que la desarrollan: uno sobre la declaración del Misteri d’Elx como Patrimonio de la Humanidad y otro sobre la declaración del Palmeral d’Elx como Patrimonio de la Humanidad, y muy pocas cosas más sobre archivos y bibliotecas”, indica Aramis lamentandotodo lo que no está legislado: “ni el sistema valenciano de museos, ni cómo deben ser las colecciones museográficas, ni cómo generar determinadas sinergias culturales. No hay absolutamente nada concreto”.
Aramis López
Realizando un estudio comparativo con otras comunidades autónomas de tamaño similar a la valenciana, “no resistimos la comparativa. Madrid que es la que menos legisla, tiene mucha más legislación sobre cultura que aquí. Y ya no tiene nada que ver con Galicia o Cataluña que son las que más han legislado y a unos niveles de concreción sorprendente. Aquí, en Valencia y Alicante, hay un montón de fundaciones que se dedican a hacer lo que debería hacer la Consellería de Cultura, que les transfiere fondos que nunca son fiscalizados. Las pocas iniciativas culturales de la Comunidad siempre llevan anejas una fundación que ninguna institución pública puede fiscalizar”, indica Aramis denunciando que la inversión pública de la Generalitat en cultura “no tiene conexión con la gente de Alicante. La política general es tendente a los grandes eventos como la Fórmula 1 o la Copa América y en cultura es lo mismo. En Alicante se come casi todo el presupuesto la Ciudad de la Luz, que suena muy bonito como los cuadros de Sorolla, pero es una industria que ni siquiera es cultural, porque son unos estudios donde se ruedan películas en un plató, que difícilmente pueden calificarse de producto cultural, En Alicante se han rodado películas pero nunca es protagonista la ciudad. Alicante no tiene una imagen definida y no existe un icono característico. Así es que la Ciudad de la Luz no cumple la función de potenciar la imagen de la ciudad”. Más contundente no se puede ser: “No tenemos ni auditorio de música. Carecemos de las infraestructuras normales para una ciudad de 350.000 habitantes como Alicante, es la cuarta provincia de España en número de habitantes, porque ya ha superado a Sevilla. Y, ¿dónde está el equipamiento cultural? Sólo la provincia de Alicante tiene más habitantes que Aragón, que también está muy mal, pero no se puede comparar la vitalidad cultural de Zaragoza con la de Alicante”.
Y pone otro ejemplo: “En el 2010 se va a inaugurar el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y todavía nadie sabe qué proyecto museográfico se va a hacer, no hay un proyecto museológico, de lo poco que se conoce es el proyecto arquitectónico, las salas por si mismas no cumplen con las funciones que podrían dinamizar el arte contemporáneo alicantino. El puesto de director no sale a concurso porque dicen que no tienen dinero. No se le concede importancia al MACA que se está poniendo en marcha, entonces ¿qué se puede esperar?”.
En cuanto al panorama artístico alicantino Aramis opina que “hay muy poco artista alicantino y el poco que hay que tiene una obra interesante se marcha de Alicante, está en Barcelona, Valencia, Madrid o Berlín. Tampoco hay coleccionismo y por eso no hay galerías de arte. Si hubiera coleccionistas institucionales, habría más galerías de arte”. Y es que este conservador museístico cree que “es imposible contar con el apoyo de las instituciones por que no interesa crear las bases para una cultura ciudadana sino simplemente espectáculo”.
Entre sus próximos proyectos, Aramis quiere organizar unos grupos de trabajo y conferencias sobre escenarios alternativos de arte contemporáneo, sin contar con ningún tipo de subvención institucional “para hablar, por ejemplo, de lo que se está haciendo en Berlín, porque el concepto de la facultad de Bellas Artes de Altea ya ha quedado obsoleto. En Barcelona hay cierto enganche porque hay mucho trasiego de artistas que pasan y que están reciclando la ciudad. Pero esto aquí no llega”.












