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"Cerezos en flor", de Doris Dörrie

Un poco de cartelera, se estrena hoy la cinta de esta directora alemana.


Doris Dörrie ha recorrido con un equipo humano reducido, y un equipo técnico digital de alta definición, el trazado que va desde la región alemana de Allgaü hasta el Monte Fuji, pasando por Berlín, el Mar Báltico y Tokyo. El recorrido de las localizaciones lo tenía claro, y la inspiración para su proyecto también, el cuento familiar de Ozu, el símbolo de la fugacidad de los cerezos en flor, la esencia de la danza Butho.



La historia de "Cerezos en flor" sólo tenía que encajar en todas estas imágenes, en todas estas sensaciones intimamente ligadas a la realizadora, para convertirse en una narración en tres actos. Sin duda, este objetivo se consigue, pero la exploración que propone la cinta, aunque siga los pasos del maestro nipón, queda anclada en la continua explotación del sentimento y en el estiramiento hasta el exceso de los recursos narrativos.

Pese a ello, la propuesta cobra peso cuando la película va más allá del retrato de las relaciones familiares y del vacío que deja la muerte, para indagar en la posibilidad de retratar visualmente la presencia de los muertos en el interior de los vivos. ¿Dónde está mi mujer? Se pregunta el protagonista, incapaz de entender la ausencia del cuerpo, agarrándose a la única materia física que le queda de Trudi: la lana azul de una rebeca vieja. La danza del Butoh, el baile de las sombras, permite a Doris Dörrie narrar en clave metafórica cómo los vivos y los muertos pueden conectarse a través del movimiento de las sombras, de la observación de su  registro efímero, pero palpable. La unión metafórica entre Trudi y Rudi resulta tan intensa como la real.



La sinopsis.
Trudi es la única que sabe que su marido Rudi está gravemente enfermo de cáncer.  Decide no contarle nada de su enfermedad y le convence para hacer  un viaje juntos, el último viaje. Visitan a sus hijos y nietos en Berlín, que nada saben de la enfermedad de Rudi, pero están demasiado inmersos en sus propias vidas para ocuparse de sus viejos padres. Tras ir al teatro a ver un espectáculo de danza Butoh, Trudi y Rudi deciden marcharse y pasar unos días en un hotel en la costa del mar Báltico. Allí, las cosas cambian y el viaje continúa...


La directora. Doris Dörrie es la directora de largometrajes como "Directo al corazón", "Hombres, hombres", "Nadie me quiere", "Sabiduría garantizada" y "Desnudos", de documentales, entre los que destaca "How to Cook your Life", y de producciones de ópera, "Cosi Fan Tutte", "Turandot", "Rigoletto", "Madame Butterfly" y "La Finta Giardiniera". Cuando no está dirigiendo películas, da clases de escritura de guiones en la HFF de Munich, y escribe novelas y relatos que han sido publicadas con gran éxito. Como es el caso de su novela "Das blaue Kleid", que estuvo en la lista de bestsellers del semanal Spiegel durante varias semanas en el 2002 y le valió el premio literario Deutsche Buchpreis.
 

 

Un inciso. La danza Butoh surgió en los años sesenta como una mezcla de cultura hippie japonesa y danza expresionista alemana. El Butoh trata de atrapar la luz y la sombra, el nacimiento y la muerte, la conciencia de ser y la interrupción de la existencia. Se inspira en diversos tipos de baile y formas de expresión como el Nÿ, el flamenco y la capoeira, pero es el bailarín o la bailarina los que, con su imaginación, crean la técnica de la danza. Tadashi Endo y Kazuo Ono son dos de los intérpretes de Butoh más conocidos internacionalmente, os dejo aquí un par de clips de estos dos bailarines:

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Publicado por Celia el 5 de Marzo de 2009

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