El flujo de trabajo
Acostumbramos a llamar flujo de trabajo al protocolo ordenado o guión que seguimos para realizar una fotografía. Es importantísimo ser extremadamente ordenado y meticuloso antes de empezar a realizar una foto, pues de ese método o sistema depende gran par
Bardenas Reales. Fotografía de Enric de Santos
Bloques de reflexión
Existen dos bloques de reflexión y cada uno de ellos es de igual importancia.
El primero consiste en decidir "cómo vamos a realizar la toma" y para ello debemos disponer todos aquellos parámetros del menú de nuestra cámara que nos permitan realizarla mientras que el segundo estriba en "de qué forma la queremos realizar" y para ello se hace imprescindible previsualizar el resultado final, pues dicha previsualización nos permitirá tomar correctamente todas y cada una de las decisiones pertinentes.
Parámetros del menú
Sensibilidad
A diferencia de la tecnología analógica donde para trabajar con diferentes sensibilidades debíamos cambiar el soporte (película) o forzarlo, la tecnología digital nos permite trabajar con diferentes sensibilidades y el mismo sensor. Se consigue a través de un amplificador de señal, de tal manera que en función de la sensibilidad con la que pretendemos trabajar se amplifica más o menos la descarga eléctrica que sale de cada fotocélula. El problema es que cuanto más se amplifica más ruido se genera y el ruido es un artefacto de la imagen con difícil solución; un ejemplo práctico lo encontramos cuando escuchamos música. La máxima calidad de sonido lo tenemos en volúmenes bajos, a medida que empezamos a amplificar empezamos a escuchar la música con menor calidad de sonido debido al ruido que se superpone. Es aconsejable, salvo en modelos de alta gama trabajar siempre a la mínima sensibilidad que ofrece el menú de cada cámara.
Equilibrio de blanco (WB)
Estas son las siglas que definen el mal llamado "Balance de blancos" y que tras varias reuniones con traductores de libros a lengua castellana se tomo la determinación de traducirlo como "Equilibrio de blanco". Cuando el porcentaje de Azul, Verde y Rojo (RGB) que componen la luz blanca es exacto, el efecto lumínico que ésta produce es blanco puro, o sea, que no afecta a la pureza (Tono) de los colores que ilumina más que en su brillantez. Ahora bien, dicha circunstancia de forma natural se da en pocas ocasiones y únicamente a determinadas horas del día y cierta altura respecto al nivel del mar. Lo más habitual es que la proporción de los tres colores que la forman no sea la misma, por lo tanto uno o dos de ellos predominen; la mayoría de veces por la propia naturaleza de la luz, en otras ocasiones por la franja horaria y por último también influye la altura, en cualquiera de esas circunstancias los objetos o sujetos iluminados cambian su apariencia cromática. Para controlar este fenómeno utilizamos la temperatura de color y para medirlo el termocolorímetro. La tecnología digital ha realizado un paso de gigante que facilita enormemente el trabajo a los fotógrafos, pues ha incorporado un termocolorímetro a las cámaras y de la misma forma que su exposímetro mide la intensidad de la luz para facilitarnos la forma de exponer, éste dispositivo mide su temperatura, permitiéndonos controlar también esa faceta sin necesidad de utilizar filtros como en la tecnología analógica. Habitualmente y en las cámaras más sencillas tenemos la opción de equilibrar de las siguientes maneras: Automático, Tungsteno, fluorescente, sol, sombra y flash; mientras que las más sofisticadas nos permiten jugar con la temperatura a través de sus grados.
Formato
Todas las cámaras, por sencillas que éstas sean, tienen su propio sistema de captación. Al archivo resultante se le denomina RAW (negativo en crudo). Se da la circunstancia que hasta hace relativamente poco tiempo, los programas de tratamiento de imagen no podían abrir todos los archivos RAW y en esa disyuntiva se encontraban también multitud de laboratorios. Existen en la tecnología digital determinados formatos a los que podemos denominar "Estándar" que no sólo podían leer la mayoría de los programas sino que además facilitaban el trabajo a los laboratorios ya que unificaban el sistema de trabajo. Sin duda el más utilizado es el JPG, pero hemos de saber que se trata de un archivo comprimido, por lo tanto con pérdida de calidad en la imagen, mientras que el TIFF, el preferido tanto por los laboratorios como por los editores en general, no sufren la compresión del JPG.
Es muy importante acostumbrarse a trabajar siempre en RAW, ya que es la única forma en que a posteriori podremos "revelar" nuestros trabajos. Una captación en JPG, aunque se trate de hacerla a la máxima resolución de la cámara no deja de ser, si lo comparamos con la tecnología analógica" una imagen Polaroid, o sea, ya revelada y con ninguna posibilidad de mejora, mientras que un RAW como antes mencionábamos se trata de un negativo bruto por revelar".
Consideraciones
Antes de realizar cualquier fotografía hemos de ser capaces de previsualizar el resultado que pretendemos obtener y dicha reflexión nos permitirá tener en cuenta una serie de consideraciones imprescindibles para el éxito final. El objetivo, a que distancia queremos fotografiar, en que dirección, que calidad pretendemos captar y que cantidad de información nos interesa dar.
Óptica: los objetivos son los responsables de transmitir los rayos de luz que salen reflejados de los objetos que pretendemos fotografiar al soporte fotosensible. De ellos depende la mayor parte del resultado final, por lo que deben estar acordes con la categoría de nuestra cámara. De poco sirve una gran cámara con objetivos de segundas marcas, si éstas no están debidamente contrastadas. La mayoría de las cámaras digitales, en contra de la opinión de muchos profesionales, se sirven con focales variables (zoom) cuyas prestaciones en la mayoría de las ocasiones no están a la altura de las focales fijas, pero este es el rol que nos ha tocado jugar y como tal intentaremos sacarle el máximo partido. Hasta hoy hemos considerado un equipo básico aquel que estaba formado por un gran angular, un normal y un teleobjetivo, donde las diferentes focales variaban en función de la disciplina que cada fotógrafo había elegido. Siguiendo un poco estas pautas podemos decir que con dos ópticas de las actuales podemos constituir un equipo bastante completo. Deberemos escoger una primera óptica que nos permita trabajar con focales cortas hasta tele medio y otra que vaya de tele medio a tele largo.
- De gran angular a tele medio. Un 18/70 es un objetivo totalmente estandarizado por la gran mayoría de las marcas y que ofrece al usuario un buen abanico de posibilidades. Con él podremos realizar desde tomas para trabajos de arquitectura e interiorismo hasta planos medios en retrato, pasando por la mayoría de fotografías donde el ángulo de cobertura sea parecido al de la visión humana, como gran parte de paisajes, reportajes, naturaleza, etc.
- De tele medio a tele largo. Un 70/300 nos permitirá realizar primeros y primerísimos planos en retrato. Reportaje deportivo a distancias permitidas y determinadas disciplinas fotográficas donde el anonimato juega un papel importante. Con ayuda de un conversor de focal, ya sea duplicador o triplicador, aunque sacrificando la luminosidad de la óptica conseguiremos largas focales para disciplinas más específicas como el safari fotográfico, etc.
Punto de enfoque: Se trata del plano determinante que nos permitirá ubicar el protagonismo de nuestra toma, dando por hecho que según a que distancia se encuentre de nuestra cámara y con que diafragma trabajemos nos ofrecerá más o menos cantidad de cosas enfocadas por delante y por detrás del sujeto enfocado. Los enfoques muy próximos nos proporcionan tamaños grandes de primeros planos y muy poca profundidad de campo, mientras que los distantes reproducen el efecto contrario, por lo tanto siempre que pretendamos crear un protagonista deberemos enfocar al punto donde este se encuentre. Cuando pretendemos que una determinada cosa sea protagonista de nuestra escena debemos enfocar hacia ella, dando por hecho que si el diafragma está muy cerrado tendremos muchas cosas tras ella también enfocadas y si esta muy abierto muy pocas. Cuanto más cerca este ese punto de la cámara menos cosas habrán enfocadas (profundidad de campo) con el mismo diafragma. Los enfoques próximos se utilizan básicamente para retratar, ya sea una persona o cualquier objeto que pretendamos realzar en nuestra toma, mientras que los enfoques distantes son propios de fotografía de paisajes abiertos, alta montaña, etc.
Angulo de visión: Es muy importante el ángulo que decidimos darle a nuestras fotografías y existen básicamente tres: picada, horizontal y contrapicada. Cuando se tiene poca práctica se acostumbra a utilizar un ángulo de visión casi siempre horizontal, ya que es el que más se asemeja a nuestra forma de ver las cosas y no comporta prácticamente distorsiones a las que todavía no estamos habituados. Pero a media que uno se va adentrando en la fotografía empieza a descubrir que existen otras formas de ver las cosas y puede llegar sin darse cuenta a cometer grandes errores de concepto. Las cámaras de gran formato están diseñadas para evitar estos efectos que en ocasiones llegan incluso a ser desagradables, pero como estamos hablando de equipos convencionales, tendremos que tener en cuenta algunos aspectos importantes. Antes de comentarlos especifiquemos en que consiste una picada y una contrapicada. Picar una foto es ubicar la cámara por encima de aquello que pretendemos fotografiar, por lo tanto trabajamos de arriba hacia abajo. Hemos de tener en cuenta que la importancia de muchas de las cosas que fotografiamos viene dada por su altura, sin olvidar en ningún momento a las personas y a nadie le apetece aparecer en una imagen mucho más bajo de lo que realidad es, en todo caso, algo más alto. Por lo tanto es importante al trabajar con personas ubicar la cámara a la altura de la cintura de éstas, eso hará que aparezcan ligeramente más altas. Si el tema a fotografiar se trata de algo mucho más alto, como un edificio, si bien es cierto que tomándolo de abajo arriba (contrapicada) conseguiremos una sensación de más altura, otro de los problemas que se ocasiona es que hace que se pierda el paralelismo en las líneas verticales, por lo tanto parecerá un edificio muy ancho en su base y estrecho en su parte más elevada. Existen objetivos especiales para esa disciplina fotográfica (descentrables) pero como no es el caso, si debemos realizar alguna foto de ese estilo deberemos hacer lo mismo que con las personas, o sea, ubicarnos relativamente en el centro de su altura. Es sencillo fotografiar un edificio desde el segundo o tercer piso de otro.
Abertura: El diafragma es el responsable de toda la "CALIDAD" que pretendamos dar en una imagen, de él dependen aspectos tan importantes como: La nitidez, la luminosidad, la profundidad de campo y el contraste. Si pretendemos obtener el máximo de rendimiento de un objetivo nos acostumbraremos a utilizar diafragmas de los llamados intermedios (5,6-8-11) en función de las focales, dando por hecho que los más abiertos y los más cerrados bajan dicho rendimiento. Sólo utilizaremos diafragmas extremos cuando verdaderamente el guión de nuestra toma lo exija y para ello tendremos en cuenta las siguientes apreciaciones:
- Diafragma muy cerrado: Poca luminosidad, mucha profundidad de campo, mucha nitidez y más contraste.
- Diafragma muy abierto: Mucha luminosidad, poca profundidad de campo, perdida de nitidez y menos contraste.
- Importante: En los objetivos de gama baja los diafragmas cerrados corrigen determinadas aberraciones propias de la poca calidad de la óptica.
Exposición: Si cuando hablábamos del diafragma nos referíamos a la calidad que pretendíamos obtener, el obturador es el responsable de medir la "CANTIDAD" de información que incluimos en la toma. Toda noticia está sometida a estos dos parámetros, calidad y cantidad de información y la fotografía es un medio de comunicación donde debemos ser capaces de cuantificar y cualificar ambos aspectos. El tiempo de exposición que seleccionemos para cada foto, nos va a permitir explicar más o menos cantidad de cosas. Si nos dedicamos a congelar todo aquello que se nos muestra frente a nuestra cámara, perderemos la oportunidad de explicar cosas que únicamente el movimiento es capaz de determinar. El viento, el movimiento del mar o de un río, el desplazamiento de las personas, etc. producen efectos que el ser humano no es capaz de secuenciar de forma continua, ni siquiera memorizando, pero si invertimos el proceso, tampoco podemos congelar la imagen de una gota de agua precipitándose a un lago. Todas estas situaciones, tanto las primeras (velocidades lentas) como las últimas (velocidades ultra rápidas) están a nuestro alcance si dominamos el obturador.
Y por último sólo queda decir que la perfecta combinación entre estos dos dispositivos de luz son los que determinan si una toma es una fotografía técnicamente correcta o una obra de arte.
Créditos del texto
Este texto ha sido escrito por Enric de Santos.











