El genial fotógrafo Roger Ballen presente en esta edición de PhotoEspaña

El arte de Roger Ballen (Estados Unidos, 1950) es imposible de olvidar. Llega a lugares recónditos de la mirada que no se esperaban encontrar. Despierta la curiosidad y llega a lo incierto, descubre aspectos sorprendentes y banales a la vez.
En su obra se mezclan animales y seres humanos, la limpieza y la suciedad, lo vivo y lo muerto, lo real y lo imaginado. A pesar de que la mayor parte de sus obras (sobre todo desde 1970 hasta la década de 1990) siguen las pautas de la fotografía documental, tienen una atmósfera psicológica de irrealidad que las hace diferentes. Y es que Ballen transforma y mezcla las cuestiones sociales con los propios asuntos internos.
Sus retratos ambiguos y sorprendentes de personas, animales u objetos posando en habitaciones que asemejan celdas, ocupan el espacio gris difuminando las fronteras entre la fotografía de reportaje y las formas artísticas como la pintura y la escultura.
Ballen presta especial atención a los detalles fotográficos. Es tan importante la lluvia, un cable o un zapato como una sonrisa o una mirada.
A menudo le interesa crear imágenes que son escenarios teatrales y lo consigue por medio de agrupaciones de objetos, lo que produce una confusión entre realidad y ficción. Consigue una mirada subjetiva manteniendo el formato documental, y crea un estilo teatral y abstracto, al mismo tiempo que cercano y real, gracias a composiciones estudiadas y minuciosas.
Su madre pasó a formar parte de la Agencia Mágnum en los años 60, cuando él contaba con 10 años y desde el principio se sintió fascinado por este mundo, ya que creció rodeado de los personajes la escena fotográfica de Nueva York.
Según palabras del propio Roger Ballen: “Mi madre trabajaba en Magnum en los años 60 y abrió una de las primeras galerías de foto de los EE.UU. Con pocos años, yo ya estaba en contacto con algunos de los mejores fotógrafos del mundo como Andre Kertesz, Steichen y Cartier Bresson. Nunca estudié fotografía, de hecho soy doctor en Economía Mineral. Tengo 59 años y he estado tomando fotos durante al menos cincuenta. No ha pasado un solo día de mi vida sin que haya pensado en la fotografía. Solo hago fotos para mí y nunca hago encargos comerciales”.
Después de licenciarse en la Universidad de California en 1972, comienza a viajar por el mundo. Hizo un viaje desde El Cairo a Ciudad del Cabo y desde Estambul a Nueva Guinea y regresó a EE.UU. en 1978. Publicó su primer libro, una colección de fotografía de sus viajes en 1979.
Su trabajo fotográfico comenzó muy ligado al fotoperiodismo y a la idea de la imagen como forma de documentación. Más tarde se instaló en Sudáfrica, donde retrató de forma cruda la soledad y la miseria social. Es aquí donde sus imágenes comienzan a adoptar un lenguaje más psicológico, a recrear atmósferas opresivas y a menudo desconcertantes.
“Todos mis proyectos han sido satisfactorios porque cada uno me ha ayudado a resolver cuestiones fundamentales sobre mi mismo en un momento particular de mi vida. Siempre he mantenido que el libro Dorps, Small Towns of South Africa ha sido probablemente el más importante de mis proyectos, ya que sentó las bases de mi trabajo posterior. Antes de empezar este proyecto, en 1982, todas mis imágenes eran con una cámara de 35mm, no utilizaba flash, y rara vez fotografiaba escenas posadas en interiores. Todo eso cambió entre 1982 y 1986 cuando hice este libro”, dice el fotógrafo.
En los noventa se aleja de la fotografía documental para explorar la ficción con imágenes compuestas en las que convive la hermosura y la angustia. En ellas personas y animales aparecen en posturas inquietantes en composiciones formadas por alambres, sombras, sábanas, paredes manchadas, dibujos y desechos. Estas imágenes de tintes surrealistas comunican sensaciones de confusión psicológica y abandono físico.
“Creo sinceramente que un proyecto que no es difícil no merece la pena ser desarrollado, ya que uno conoce las respuestas a las preguntas incluso antes de haber comenzado”, añade Ballen.
Entre las monografías publicadas por Ballen destacan Boarding House (Phaidon, 2009), Shadow Chamber (Phaidon, 2005), Fact or Fiction (Galerie Kamel Mennour, 2003) y Outland (Phaidon, 2001).
“Phaidon Press acaba de sacar mi último libro titulado Boarding House. La mayor parte del libro fue tomada desde finales de 2004 hasta mediados de 2008 y se centraba en un sitio extraño y atractivo a la vez cerca de Johannesburg que yo llamaba Boarding House. Está lleno de trabajadores pobres, gente de paso, criminales huyendo de la ley, curanderos, niños, animales domésticos e insectos. Hay manchas y marcas, objetos curiosos y dibujos misteriosos, olores y ruidos por todas partes”, comenta Roger Ballen sobre su último libro.
Ballen es fundador de la Roger Ballen Foundation que promueve la educación de la fotografía en Sudáfrica mediante la organización de cursos impartidos por fotógrafos internacionalmente reconocidos.
“Toda mi vida me ha encantado hacer fotos. Me encanta el proceso de crearlas, tomar la instantánea, esperar a que se revelen sobre el papel, y después imprimirlas. Es un proceso mágico. Quizá la parte más difícil de mi profesión son los largos vuelos que normalmente debo tomar. Como vivo en Sudáfrica, raramente un viaje a alguna exposición dura menos de 11 horas de avión”.
Su obra ha sido expuesta en diversos países desde 1997 y forma parte de colecciones y museos e instituciones como son el Museum of Modern Art de Nueva York, Centre Georges Pompidou de Paris, Victoria and Albert Museum de Londres o el Stedelijk Museum de Ámsterdam.
Está representado por la Gagosian Gallery en Nueva York, Galerie Kamel Mennour en Francia y la Michael Hoppen Gallery en Londres. Fue nombrado Fotógrafo del Año en Les Recontres d’Arles de 2002 por su trayectoria artística.
“Actualmente trabajo en dos proyectos que espero que acaben convirtiéndose en libros. Uno es sobre pájaros y el otro proyecto es fotografiar una serie de dibujos concretos que encuentro por todas partes constantemente”.
Este año Roger Ballen impartirá uno de los talleres del programa Campus PHE Grandes Maestros. “Espero poder aumentar la capacidad de conciencia y atención de los estudiantes que estén en mi clase. La cámara es en último término un espejo del interior de cada uno, hay mucho que ver y encontrar”.
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