Galería AURAL
En diciembre, Alicante reincoporó una nueva galería de arte a la escasa oferta que este tipo de establecimientos cuenta en la ciudad. Begoña Deltell es la única propietaria de la galería AURAL con la que desea romper un mito: “la galería de arte es un sitio al que todo el mundo tiene miedo a entrar, porque piensa que le vamos a vender algo o porque vamos a averiguar que no sabe de arte”. Por este motivo, la ha concebido como “un espacio multidisciplinar en el que se establezca un diálogo entre los agentes culturales”.
Empieza con una exposición colectiva de varios artistas emergentes “pero que establecen un diálogo con sus contemporáneos mayores, porque sino no me interesa” y que girará en torno al juego y con un afán pedagógico. “Al ciudadano hay que educarlo y habituarlo a ver exposiciones. Por eso hemos organizado un taller de escultura con juguetes reciclados para niños, familias y adolescentes, dirigidos por una especialista en educación artística y creatividad, que van a salir a la calle. Se trata de que haya un feedback, que la gente pueda entrar en una galería, vea una exposición y después pueda empezar a trabajar teniendo en cuenta lo que acaba de ver”, explica Begoña que durante algunos años ya dirigió un centro similar y que tuvo que cerrar por motivos personales.
Begoña Deltell de la galería AURAL
Ahora, después de dos años comisariando el trabajo de algunos artistas alicantinos a nivel nacional e internacional, esta licenciada en Bellas Artes vuelve a abrir las puertas de un centro que exhibirá principalmente muestras individuales “porque me interesa que se conozca a fondo el trabajo de un artista” y sólo pretende organizar una exposición colectiva al año “un poco más profunda, no teorizada, pero sí sobre temáticas que toquen un poco la fibra a la gente”.
Por su experiencia, como gestora cultural en Alicante, Begoña cree que “hay mucha queja pero poca iniciativa. Hace falta que alguien tire del carro. En Alicante hay infraestructuras pero no se les acaba de dar un uso y además no hay un movimiento que lo reivindique. Hace falta un motor generador, que a la vez no esté institucionalizado”. Aunque cree que sería ideal asistir a unas tres ferias de arte al año “a una nacional, a otra a nivel europeo y a otra en EEUU, por ejemplo”, ahora mismo no se lo puede permitir económicamente, porque entre sus prioridades está “consolidar una clientela en Alicante, que la puede haber, pero a través de la educación, introduciéndolos en el arte contemporáneo”. Aunque asegura que hay pocos coleccionistas en la ciudad, Begoña explica que “mis clientes coleccionistas son empresarios que están muy educados en el arte. Pero también es trabajo del galerista llamarlos, informarlos, llevarlos a visitar el estudio del artista, etc. Y después ya comprarán”.
No espera recibir ayudas económicas de la administración porque según asegura “a las galerías no nos reconocen un valor cultural, sino mercantil y siempre nos han dicho que si nos asociamos nos apoyarán. Pero es absurdo, porque somos cuatro en Alicante”. En cambio, sí que desearía que los agentes relacionados con el arte en Alicante “pudiéramos crear un grupo de trabajo local, pero adheridos a AVVAC o el Instituto de Arte Contemporáneo o MAV (Mujeres en las artes visuales), etc. para poder aprovechar su infraestructura y toda su experiencia”












