Habilidades para un uso más completo de los nuevos medios
Cualquier ciudadano puede advertir que la necesidad de conocimientos tecnológicos es cada vez mayor en nuestra sociedad. Este fenómeno no es exclusivo del momento histórico en el que vivimos, siempre se han desarrollado nuevas herramientas que los individuos han tenido que integrar en sus prácticas cotidianas, pero parece cierto que en este momento la aceleración de estos cambios es superior a otras épocas. Todo indica que estamos viviendo un “punto de cambio” (el famoso ‘Tipping point’ de los anglosajones) en el que buena parte de las habilidades prácticas que un ciudadano debe ejercer cotidianamente, se están reconstruyendo rápidamente sobre la base del nuevo complejo comunicativo digital.
Debido a estos cambios, cada vez más expertos e instituciones consideran que es importante conducir estos procesos de forma organizada, llevando a cabo acciones de formación y difusión concertadas, en vez de dejar que estas tecnologías se extiendan progresivamente de forma espontánea y desorganizada. Esto ha sido lo habitual hasta ahora, siendo la autoformación a partir de materiales disponibles en la red o en publicaciones especializadas, o también el simple intercambio, la principal vía de canalización de estas necesidades. Por otro lado, debemos observar que existe un doble ritmo de aprendizaje entre las diversas generaciones, los más jóvenes que ya han crecido con juegos electrónicos, tienen necesidades diferentes a las que presentan otras generaciones más adultas. Aún así, no debería dejarse pasar la oportunidad de aprovechar el periodo de mayor capacidad de absorción de habilidades estructurales propio de estas nuevas generaciones, sin intentar llevar mucho sus competencias más allá del mero conocimiento ofimático.
Un buen mapa conceptual con el que elaborar un plan de desarrollos formativos en torno a los nuevos medios lo aportan los programas de la New Media Literacy. Estos estudios han identificado una serie de habilidades adaptadas a estos contextos novedosos que responden a sus propias particularidades. Algunas de las que se apuntan son la siguientes:
- Juego: la capacidad de experimentar lo que te rodea como una forma de resolver problemas
- Efectividad: la habilidad de adoptar identidades alternativas con propósitos de improvisación y descubrimiento
- Simulación: habilidad de interpretar y construir modelos dinámicos de los procesos del mundo real
- Apropiación: habilidad de dar significado a la creación y remezcla de contenido
- Multitasking: habilidad de escanear el medio que nos rodea y cambiar el foco de atención según la necesidad de mayor o menor profundización que presente cada aspecto al que nos enfrentemos
- Conocimiento distribuido: habilidad de interactuar con herramientas que amplían las capacidades intelectuales
- Inteligencia colectiva: habilidad de conjugar el conocimiento y comparar ciertos aspectos con otras personas persiguiendo un objetivo común
- Juicio: habilidad de evaluar la credibilidad y seriedad de la información proveniente de diversas fuentes
- Navegación Transmedial: habilidad para seguir el flujo de la información a través de diversos canales
- Networking: habilidad para buscar, sintetizar y diseminar información
- Negociación: habilidad para moverse a lo largo de diversas comunidades y discernir o respetar las múltiples perspectivas que nos encontraremos
En todas ellas se pone en juego, precisamente, la capacidad de los individuos de desempeñar roles activos, sociales y colaborativos en el seno de las redes de información y comunicación. La necesidad más estratégica en todo este complejo, aquella que canaliza todas las habilidades anteriores, es la capacidad de responder equilibradamente a la dinámica de recepción y comunicación. En definitiva, se trata de abandonar los modelos unidireccionales y sustituirlos por procesos multidireccionales más ricos y complejos.











