La cámara digital
El sistema de funcionamiento de una cámara se conoce también como la gestión de señal que ésta realiza desde que abrimos el obturador hasta que el archivo queda almacenado en el dispositivo de memoria temporal o tarjeta.
Bakio. Fotografía de Enric de Santos
Como es de imaginar, este sistema, en función del tipo de cámara y de su precio, va adquiriendo complejidad y prestaciones que afectan directamente a la resolución, velocidad y parámetros del menú.
Antes de desarrollar este tema es muy importante tener en cuenta algunos aspectos:
- Tipos de cámara y esquemas de funcionamiento básico.
- Aspectos a tener en cuenta para la elección de una cámara.
- Flujo de trabajo con cualquier cámara digital.
Existen cinco grupos de cámaras perfectamente diferenciados:
- Cámaras de Móvil.
- Compactas.
- Cámaras puente.
- Réflex avanzadas.
- Réflex profesionales y medio formato.
Cámaras de móvil
Existen motivos más que fundados para no pasar por alto el fenómeno que supone, que más del 72% de las imágenes fotográficas que se realizan en un día provienen de la cámara de un teléfono móvil. Si a este dato sumamos que en la actualidad el mayor fabricante de cámaras fotográficas, en cuanto a cifras se refiere, es Nokia y que cada vez más, las resoluciones de dichas “micro cámaras” va en aumento, no es extraño pensar que en un breve espacio de tiempo puedan llegar a sustituir en gran parte, las compactas más sencillas, dada además la facilidad que representa enviar por SMS una imagen recién captada y con el mismo dispositivo.
Cámaras compactas
Como su nombre indica, están formadas por una sola pieza, o lo que es lo mismo, no se puede intercambiar el objetivo.
Este grupo forma parte del colectivo más amplio y rara es la familia que no dispone de una o más unidades de estas cámaras. Su precio es del todo asequible ya que podemos encontrarlas desde menos de 100€ hasta 400€ en su gama más alta. Algunas van incluso equipadas con ópticas europeas, lo que da a la marca una cierta credibilidad y no es de extrañar que encontremos modelos que ofrezcan hasta 10 millones de pixeles.
La versatilidad de sus objetivos se mueve entre angulares equivalentes a los 28mm y teles de 135mm (paso universal tradicional) por lo que sus prestaciones están dentro de lo que se considera un equipo básico. Su distancia mínima de enfoque es relativamente corta, facilitando en gran manera la fotografía de aproximación de naturaleza, fauna y flora entre otras, sin olvidar las últimas mejoras en su sistema de enfoque automático.
El estabilizador óptico es otra de las funciones que facilita el trabajo con estas cámaras, ya que permite disparos a velocidades que a menudo a pulso saldrían movidas. La inmensa mayoría disponen de zoom digital que sumado al óptico nos permite hacer aproximaciones impensables, pero no podemos caer en la trampa de utilizarlo porque en realidad en esas situaciones estamos trabajando con sólo una parte del sensor, o lo que es lo mismo, reduciendo en mucho la resolución de salida de nuestros archivos.
Su sistema de funcionamiento es muy simple, las señales del sensor salen hacia el ADC (conversor de analógico a digital) y de ahí a la tarjeta de memoria.
La cámara compacta siempre ha sido la más económica dentro del surtido que ofrece el mercado. Sus características fundamentales son la imposibilidad de cambiar el objetivo y su sistema de visión, aspectos que limitan sus prestaciones, sin embargo en la actualidad la mayoría van equipadas con focales variables, a las que algunos modelos incorporan la posibilidad de zoom digital y el problema de paralaje que conlleva la disposición del visor respecto al objetivo que también ha mejorado si encuadramos a través de la pantalla. Siempre se ha caracterizado por los automatismos que el fabricante ha incorporado como único sistema de trabajo dejando al usuario como misión única el encuadre y disparo.
En fotografía digital esta característica se mantiene, por lo que muchos de los parámetros que ofrecen no son ajustables, motivo que la hace ideal para aquel aficionado que tan sólo pretende disfrutar de la fotografía como documento de recuerdo. Permiten realizar prácticamente cualquier tipo de toma, excluyendo aquéllas de larga exposición o altas velocidades, aspectos para los que no está preparada esta cámara.
Muchos son los casos en los que usuario se queja de que no dispara en el mismo momento de apretar el disparador y éste es el mayor problema con el que nos podemos encontrar, es la imposibilidad de instantáneas debido al retraso de disparo que la ausencia de un buffer genera. Incluso algunas, las más económicas, no disponen de LCD, por lo que no pueden reproducir las imágenes capturadas.
Generalmente disponen de 5 a 10 megapíxeles y la mayoría no guardan la relación 3:2 al que la película tradicional nos ha acostumbrado sino que su relación es de 4:3, o sea mucho más cuadrado.
Cualquiera de estas cámaras crea archivos capaces de levantar copias con la misma calidad o incluso más que sus homónimas analógicas, por lo que es extraño ver tamaños cercanos al 13x18 con muy buena resolución.
Cámaras compactas con prestaciones avanzadas
Se trata de modelos llamados por muchos fabricantes “cámaras puente”. Sus prestaciones son altas y su precio comparadas con las réflex muy competitivo. Su sistema de visión es análogo al réflex pues su visor óptico crea una imagen que incluso lo supera en luminosidad con colores bastante reales. Indistintamente del visor se puede utilizar para realizar el encuadre el LCD, en muchos casos mucho más discreto.
La versatilidad de sus objetivos, de angular a teles bastante largos, Coolpix de Nikon, Lumix de Panasonic, entre otras, se acercan a las características de las réflex de óptica intercambiable, con la comodidad que sus ergonómicos diseños y poco peso.
Muchos de estos modelos disponen entre sus accesorios de conversores de focal permitiendo que sus ya dilatadas medidas se vean incrementadas tanto para ampliar el ángulo de visión como para alargar la focal de su objetivo estándar.
La primera generación de estas cámaras no formateaba en RAW si bien el abanico de ajustes permitía capturar archivos con parámetros casi definitivos. Algunas disponen de 8 a 10 megapíxeles con una relación de 3:2 a la que estamos más acostumbrados y permiten levantar copias de hasta 30x40cm con muy buena resolución.
En comparación con las réflex tienen algunos inconvenientes pues la calidad de sus sensores es algo menor, sobre todo respecto al rango dinámico y ruido.
La gestión de señal en general también es algo más lenta si tenemos en cuenta la velocidad entre disparos vinculada a una menor capacidad de buffer y por último una velocidad de escritura algo más lenta en tarjeta.
Se trata de una cámara ideal para reportaje pues tanto su versatilidad de óptica, 35/400 mm. Su cuadro de sensibilidades ISO hasta 800, sus velocidades de obturación, algunas hasta 1:2000 segundos y la incorporación de estabilizadores ópticos la convierten en una buena herramienta de trabajo.
Cámaras réflex profesionales y medio formato
Todas las marcas especializadas han volcado sus esfuerzos en los diferentes modelos réflex que han puesto en el mercado. En principio de trata de una cámara pensada únicamente para el profesional, si bien algunos modelos, los más económicos, permiten el acceso a los aficionados avanzados o con mayor poder adquisitivo (1.500 a 5.000 euros). Sus limitaciones están todavía por ver ya que constantemente salen modelos al mercado mejorando las prestaciones tanto de practicidad como de calidad de imagen respecto a su antecesor.
Superan con creces al resto de cámaras de mercado en los tres aspectos más importantes: calidad de óptica, calidad de sensor y gestión de señal. Todas ellas disponen de su propio formato RAW, TIFF y diferentes compresiones JPEG. Su sensibilidad en ISO varía entre 50 y 6.400 y consigue velocidades de obturación de hasta 1:8000 de segundos, se mueven entre 6 y 12 megapíxeles y tanto su velocidad entre disparos como su capacidad de buffer hacen que se puedan obtener hasta 12 disparos por segundo. A diferencia del resto de cámaras se encuadra a través del objetivo, relegando el monitor LCD sólo a la verificación de la captación, aunque el sistema más correcto pasa por la interpretación del histograma que facilita junto a la imagen.
Con toda seguridad en poco tiempo el tamaño del sensor se equiparará al del fotograma tradicional, de hecho alguna cámara ya ha adoptado dicho tamaño (24x36 mm), con lo que se evitará el baile de números en las distancias focales. Todavía no está del todo claro, pues son muchos los tecnólogos que se contradicen, la necesidad de adquirir ópticas digitales en caso de comprar cajas de la misma marca que la que ya disponíamos.
Cada vez se perfeccionan más los sensores aunque todavía existe la razonable duda entre CCD y CMOS, el primero da más calidad de imagen y el segundo lo supera en velocidad, aunque ambas diferencias se acortan por momentos y por otro lado FOVEON tampoco se queda atrás. El peso de los archivos que producen, unido a la cantidad de disparos, han hecho que las tarjetas lleguen a capacidades de memoria impensables hace muy poco tiempo (hasta 32 GB).
Se trata pues de cámaras ideales para cualquier tipo de trabajo.
Algunas de las primeras firmas de medio formato y -ante la posibilidad que el tamaño y resolución de determinadas cámaras réflex las dejaran fuera del concierto- optaron en primera instancia por diseñar respaldos digitales para sus modelos 6x6 y 6x7 de última generación, con sensores de gran tamaño respecto a los de paso universal y aprovechando todos sus objetivos analógicos.
En la actualidad, prácticamente todas ya han lanzado al mercado sus prototipos totalmente digitales con unas prestaciones de muy alto diferencial. Ni que decir tiene, que sus precios están a la altura de sus prestaciones.
Créditos texto
Este texto ha sido escrito por Enric de Santos
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