Los monstruos que nos propone Hamaca
HAMACA es una distribuidora de videoarte y artes electrónicas constituida por iniciativa de la AAVC y dirigida por YProductions. Funciona como "una red horizontal unida por varios puntos", con el propósito de difundir el visionado de trabajos en formato vídeo de diferentes artistas.

Al hilo de una propuesta sobre películas en las que aparecía la figura de lo monstruoso, proponemos ahora una selección de trabajos habitados por monstruos mucho más cercanos, los que todos llevamos dentro, los monstruos que afloran en nuestra vida cotidiana. Se trata de un pack en dvd que Hamaca ha titulado "El sueño del artista produce monstruos" y que contiene las siguientes obras:
"Nadie esperaba que yo tuviera talento", de Estíbaliz Sádaba.

Con cabeza de caballo la autora deambula perdida por un patio frondoso, cada caída, como si fuese una comedia de situaciones muda, es repetida con risas enlatadas. Entre situación y situación aparecen páginas de rótulos que van configurando un texto de la artista Karen Finley acerca de cómo sobrevivir siendo un monstruo marginado.
En este trabajo, Montilla sigue ahondando en la construcción de mitos y estereotipos dentro de la cultura popular haciéndole un guiño a las películas de serie B y de terror. En un ejercicio muy simple de deconstrucción la artista se sitúa en primer plano frente a la cámara, no para gritar ni para mostrarnos el pánico en su mirada sino, para adoptar el rol del perseguidor, del monstruo, del asesino, y encendiendo y apagando las luces, con un giro irónico del dramatismo, gruñirá y nos enseñará sus dientes. Con esta identificación de la mujer con el monstruo, Montilla logra generar un desplazamiento de roles, nos obliga a preguntarnos de quién se escapan las actrices aterradas, nos recuerda que el asustar es tan sólo fruto de un truco barato. De esta manera consigue construir un trabajo breve pero efectivo en su mensaje, obligándonos a repensar nuestro imaginario femenino cinematográfico y sus múltiples clichés.
Incomprensión, aislamiento, malditismo, vienen siendo las claves ácidas y al mismo tiempo tremendamente autocríticas en las que Ramón Churruca sitúa su reflexión audiovisual en torno a la producción artística y el contexto en que esta se genera: sea éste social, histórico o (auto)biográfico. Modos todos ellos que suelen entrecruzarse característicamente en su trabajo, y que aparecerán desplegados con una enormemente variada e imaginativa gama de recursos visuales y narrativos.
La cotidianidad, ese ente extraño que aglutina el resto de nuestras experiencias puede llegar a ser un elemento que por ser normal, por repetitivo, puede acabar siendo algo excéntrico, incluso irreal. Con esto juega Txomin Badiola al introducir su cámara en el ámbito privado de dos curiosos personajes que frente a ella, reproducen las pautas de su normalidad.
Pepo Salazar realiza, delante de la cámara, una performance vinculada a la cultura juvenil. El propio artista se ofrece como ejemplo de las incertidumbres emocionales a las que debe hacer frente una persona joven en la sociedad occidental. De la fascinación pasaremos al odio sin saber muy bién cómo
El texto que presenta "El sueño del artista produce monstruos".
No hay en el mundo cultura o narración mitológica en la que de una forma u otra no aparezca la figura del monstruo. Esta encarnación del mal, este ser complejo, adquiere múltiples formas, contornos, significados y valores, personificando siempre los temores, ascos y aspectos más siniestros del alma humana. Acostumbrados a que los monstruos vivieran en cuevas, en planetas distantes, en parajes solitarios o en lugares maldecidos, R.L. Stevenson puso a sus lectores en vilo al recordarles que el monstruo se encontraba mucho más cerca de ellos de lo que hasta ahora pensaban. El relato “El Extraordinario caso del Dr. Jekyll and Mr Hyde” nos recuerda que tan solo hace falta un compuesto químico a base de sales para hacer que todo el odio, asco, maldad y agresión que una tiene dentro salga a la luz, liberando a ese monstruo que todas hospedamos..
Lo más escabroso del relato de Stevenson no son las atrocidades que Mr Hyde comete ni las horribles transformaciones que el doctor ha de padecer para liberar su lado oscuro, lo que más nos puede turbar es reconocer el placer que le produce liberar ese lado abyecto de su persona. Cuando describe la sensación de libertad que le proporciona salir a la calle y detestar a todos sus conciudadanos, poder empujar a quien le entorpece, saltarse las normas sociales y dar rienda suelta a sus instintos más ocultos, no podemos dejar de reconocernos en ese placer. El monstruo puede decir todo aquello que normalmente nos callamos, puede pensar aquello que tememos aceptar, nos permite disfrutar de aquello que deberíamos denostar y por momentos, nos permite ser como realmente pudimos haber sido. No es de sorprender que Reagan insulte a su madre o al padre Karras en la película El Exorcista; el monstruo se limita a ser fiel con lo que la niña realmente está pensando.
El tribulado Dr. Jekyll no puede controlar a su antojo las visitas de Mr Hyde, y es que a veces el monstruo aparece en los momentos menos esperados. Jack Torrance experimentaría un proceso similar al verse aislado en un hotel siniestro en El Resplandor, de forma incontrolable su monstruo afloraría aterrorizando a su inocente familia. Si el monstruo encarna un cierto placer, es la sociedad quien le recordará sus anomalías, su otredad, su exceso o su insuficiencia. La mirada normalizadora de sus vecinos será su castigo y el muro que hará que el monstruo tema mostrarse tal y como en realidad es. Lo normativo censura los placeres del monstruo y por ello se ve obligado a optar por dos formas de enfrentarse a los otros: esconderse o atacarles. De allí que nos encontremos con monstruos errantes a los que nadie quiere ver como Eduardo Manostijeras o Shreck , pero ¿Quién quiere ver a sus deseos más privados andar libremente por ahí?¿Quién quiere enfrentarse a lo que realmente quiere hacer?¿Quién podría aceptar que en el fondo anhela ser el protagonista de una película de serie B? El monstruo siempre está lo suficiente lejos como para no hacernos mucho daño, pero lo suficiente cerca como para aparecer cuando menos lo esperamos.
A continuación presentamos una selección de trabajos habitados por monstruos, deseos, placeres, venganzas, miedos y anhelos. En estos vídeos vemos lo cerca que estamos de lo monstruoso, lo próximo que está ese monstruo que en muchos momentos convive con nosotros en lo cotidiano, en lo personal, en lo íntimo y en lo social.
1 Comentario:
jose antonio perez perez dijo...
Monstruos para no dormir , jejeje , a veces algunos sueños deseamos no haberlos tenido porque son mosntruos en otra dimensión jeje...
Publicado el 13 de Octubre de 2009




















