Los procesos de creación de contenido para redes sociales
Quiero escribir un buen artículo y colocarlo en una red social. ¿Cómo? ¿Sobre qué? ¿Para qué? La redacción de un post pasa prácticamente por las mismas fases que la creación de cualquier otro contenido medianamente creativo.

La creación de contenidos de calidad para redes sociales pasa por las mismas etapas que cualquier otra forma de creatividad. Aunque a muchos les parezca que crear un post para una red social es "llegar y besar el santo", la realidad es que consciente o inconscientemente hay que seguir un plan de trabajo, más estrictamente cuanta más importancia se le da a lo publicado. Pasemos a listar las fases de esta creación:
- La intención: Los objetivos que nos llevan a publicar en una red social pueden ser muy variados, pero tienen que estar ahí. Poca gente publica por mero aburrimiento. Lo usual es buscar alguna especie de reconocimiento social de la comunidad o tantear cuál es la opinión de la comunidad sobre algo. Como en la mayoría de los aspectos de la vida, tener claro qué es lo que se quiere puede ser bastante complicado. Para esto hay que examinar nuestras propias metas (laborales, románticas, aventureras, etc.) e intentar encajar cómo puede un post en la red de redes acercarnos a conseguirlo.
- La idea: Aunque sepamos lo que queremos conseguir, conseguirlo no es tan fácil. Hay que plantearse el cómo. Pero las ideas no salen de la nada, siempre suelen tener una o varias fuentes de inspiración. Dicen que Burroughs observaba varias televisiones con distintos canales al mismo tiempo. Ver videos, escuchar canciones o leer artículos de cualquier tipo puede ayudarnos a formarnos una idea de la forma que queremos que tenga nuestro post.
- La documentación: No hay nada que requiera más esfuerzo que hablar sobre algo de lo que uno no tiene ni repajolera idea. A los políticos se les nota constantemente precisamente en una de las cosas que más les caracteriza: no se les entiende ni la mitad. Si dominas un tema, eres capaz de escribirlo de tal forma que lo entienda cualquier analfabeto. Ése es el objetivo. Si es capaz de enterarse el que menos idea tiene, el experto también se enterará, y además te agradecerá que le hayas hecho tan fácil interpretar lo que quieres transmitir. No tengas miedo de recurrir al omnipotente Google.
- La redacción: Llegamos a la parte difícil, pero si las anteriores etapas se han cumplido, resultará también la más amena. Hay que dar forma con palabras, imágenes, audios y videos a lo que se quiere contar, incluyendo enlaces a cualquier fuente o dato interesante que consideréis relevante. Recordamos que en Internet no se lee, sino que se escanea. Hay que ser conciso, directo y muy sintético. No mucha gente se leerá este párrafo completo, pero sí que prestarán atención a las palabras en negrita (siempre y cuando no abuse de ellas).
- La revisión: Posiblemente la parte más olvidada o ignorada. Siempre hay fallos en un post, por muy buen escritor que seas. Y no sólo fallos ortográficos, sino estupideces, mamarrachadas, incoherencias y brutales sinsentidos. Darle un repaso por encima no hará daño a nadie. Pero la publicación no ha de detener este proceso:
- Feedback: No olvides que el post es público. La gente leerá el artículo y te indicará cualquier fallo que haya visto. No es indicado dejar el artículo como tal después de que el error haya sido descubierto. Se agradece al contribuyente y se corrige lo que haga falta.
- Discusión: Los comentaristas no sólo comparten fallos. Sacan sus propias conclusiones de tu texto y las comparten contigo. Así nace un debate entre los distintos comentaristas y el autor del artículo, en el que se defienden varias posturas. Esta discusión enriquece aún más el artículo, y puede dar pie a que surjan ideas para nuevos contenidos. No sería sensato desperdiciar esa oportunidad.











