microrelato colaborativo #1
Nadie ha entendido el chiste del anuncio y ella se hace la interesante.

Ninguno de los convocados al brainstorming parecía haber cogido el chiste. Excepto Matilda. Pero ella tampoco me rió la gracia. Alberto, el jefe de proyecto para "otra campaña 2.0 más" se quitó las gafas y se frotó lo ojos. Entonces Matilda se rió. Todos la miramos.
Matilda hacía ese tipo de cosas. Cuando alguien hacía una broma, no se reía inmediatamente sino que esperaba a que otra persona hiciera algo, lo que fuera, para reir el chiste de antes.
Supongo que lo hacía para mantener el misterio de esa chica interesante que se había inventado.
Salí de la reunión de mala leche; por el suspiro de Alberto y por la risita misteriosa de Matilda. Y por el silencio de todos.











