No te metas a mi Facebook
La Web ha cambiado nuestros hábitos de consumo de información. Con una sencilla búsqueda podemos encontrar miles de documentos relacionados con prácticamente cualquier tema en el que estemos interesados. A medida que el uso de Internet se ha ido popularizando y las herramientas de creación de contenido se han simplificado, más y más personas hemos aportado nuestro granito de información a la Web.
El ritmo de creación de conocimiento ha aumentado exponencialmente y con él saltaron las primeras voces de alarma. Parecía que había exceso de información, nos estábamos infoxicando, ya no había tiempo para analizar y profundizar en ella. Ahora los datos nos llegan de todas partes, nuestra atención se divide, deboramos pequeñas cantidades de información en cuestión de segundos y pasamos a otra cosa. El debate sobre si este cambio de hábitos es bueno o no está abierto.
Ahora son las redes sociales las que están cambiando la forma en la que nos relacionamos. Podemos comunicarnos con cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar. Agregar a una persona a nuestra red de contactos sólo cuesta un clic de ratón. Para bien o para mal parece que Internet nos ayuda a superar la timidez. Detrás de nuestros ordenadores y teléfonos móviles nos sentimos a salvo, podemos evitar ese tenso cara a cara con la otra persona. Pedir perdón a través de SMS parece mucho más fácil que tener que mirar a los ojos y reconocer que estabas equivocado.
Es en este entorno donde parece que nuestra forma de socializarnos se vuelve extraña, incluso ridícula, si la comparamos con la vida real. Estos nuevos hábitos sociales son motivo de parodia, como es el caso del primer single del artista colombiano Esteman, que os comparto en este post. Un vídeo que refleja en clave de humor el nuevo paradigma de interacción social que imponen las redes sociales y que trata de quitarle hierro a los posibles problemas de privacidad que de este se derivan.











