S-21: La máquina roja de matar
Un documental que llega seis años tarde a las pantallas españolas, pero que coincide con los juicios a los máximos responsables de los Jemeres Rojos.
Durante
los cuatro años que duró el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya (de
abril de 1975 a octubre de 1979) un cuarto de la población del país fue
exterminada. En un sistema paranoico que veía enemigos en todas partes,
cualquier indicio de disidencia bastaba para ser encarcelado en la
"Prisión de Seguridad" S-21, un antiguo instituto convertido en campo
de exterminio. En este centro de detención,
situado en el corazón de Phonm Penh, alrededor de 17.000 prisioneros
fueron interrogados, torturados y ejecutados. Sólo tres de ellos siguen
aún con vida.
Torturadores y supervivientes vuelven ahora al lugar que fue S-21, actualmente convertido en un Museo sobre Genocidio, para enfrentar los testimonios de ambos y derribar un tabú terriblemente pesado: el del silencio.
Torturadores y supervivientes vuelven ahora al lugar que fue S-21, actualmente convertido en un Museo sobre Genocidio, para enfrentar los testimonios de ambos y derribar un tabú terriblemente pesado: el del silencio.


Rithy Panh es
el cineasta camboyano que recogió estos testimonios en el 2003,
necesitó veinte años de maduración para poder dedicarse a este proyecto
documental, él mismo lo
dice en un texto que en el 2004 fue editado por la revista Cahiers,
tras el éxito de su película en el Festival Internacional de Chicago,
donde recibió el galardón al mejor documental, y los reconocmientos del Festival de Cannes y el de Nueva York:
"Fueron necesarios veinte años de maduración antes de poder realizar, mi equipo y yo, una película sobre los mecanismos del crimen en el genocidio khmer rojo. El tiempo de poder medir la distancia y adquirir el discernimiento de una reflexión verdadera. También el tiempo de aprender a vivir con el propio dolor"
Esto es sólo un fragmento de un texto que podéis leer completo aquí, en el que el director reflexiona sobre la posibilidad de representar el genocidio y de construir una memoria histórica a través de la práctica cinematográfica. "Sin el genocidio, sin las guerras, seguramente no me habría vuelto cineasta", afirma Rithy Panh.
Añade más tarde que "la dificultad más grande para los testigos fue la de dar palabras a lo indecible. Ignoro si existe un lenguaje humano capaz de describir un grado tal de violencia y de crueldad". Cómo no pensar y repensar de nuevo en la pregunta de Adorno sobre la posibilidad de escribir poesía despues Auschwitz...
"Fueron necesarios veinte años de maduración antes de poder realizar, mi equipo y yo, una película sobre los mecanismos del crimen en el genocidio khmer rojo. El tiempo de poder medir la distancia y adquirir el discernimiento de una reflexión verdadera. También el tiempo de aprender a vivir con el propio dolor"
Esto es sólo un fragmento de un texto que podéis leer completo aquí, en el que el director reflexiona sobre la posibilidad de representar el genocidio y de construir una memoria histórica a través de la práctica cinematográfica. "Sin el genocidio, sin las guerras, seguramente no me habría vuelto cineasta", afirma Rithy Panh.
Añade más tarde que "la dificultad más grande para los testigos fue la de dar palabras a lo indecible. Ignoro si existe un lenguaje humano capaz de describir un grado tal de violencia y de crueldad". Cómo no pensar y repensar de nuevo en la pregunta de Adorno sobre la posibilidad de escribir poesía despues Auschwitz...
Por ahora sólo he encontrado un cine donde puede verse: Pequeño Cine Estudio, en la calle Magallanes, en Madrid.











