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Tres razones para ver "La clase", de Laurent Cantet

“Lo que me interesa es poner de manifiesto que somos individuos en lucha con el mundo, pero también engranajes de lo que pasa en él, y que no siempre tenemos el control ni somos conscientes”.



Tres razones para verla (podrían ser muchas más), que nada tienen que ver con la posibilidad de que se lleve el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, aunque aprovechemos el evento, que tendrá lugar este domingo, para recomendarla:




1.

Aunque la película se centra en la crónica del día a día de una clase en una escuela francesa y está basada en el relato directo de la experiencia de un profesor, el tema va más allá de los muros que encierran el espacio compartido de un aula y que dan título, en la versión original, a esta película, “Entre los muros”.

Los enfrentamientos sociales, el mestizaje y la diversidad cultural que existen en los  pocos metros cuadrados de un aula abren un debate sin conclusión fija, entre alumnos y profesor, entre escritor y lectores (la película está basada en la obra homónima del profesor François Bégaudeau), y finalmente entre director y espectadores. La diversidad de opiniones que se da en un grupo, el cuestionamiento constante de la figura del profesor como autoridad legítima, las relaciones personales entre los miembros de una clase y los diversos interclacismos que se pueden generar en su interior, los roles establecidos como cajones fijados en un estante, la variedad de caracteres y actitudes entre personas cercanas, son algunos de los muchos elementos que se pueden extrapolar del aula de Cantet a cualquier otra  clase de una escuela pública, a cualquier otra comunidad o grupo de individuos en general.

En definitiva, esta re-presentación del aula no es más que la puesta en escena de lo que significa vivir en una sociedad en la que cada uno se integra del modo que quiere, puede, le interesa o le dejan.




2.

Àngel Quintana, en un artículo titulado “Cuando la ficción estalla desde el documental”, ha pensado en algunas películas que, por decirlo a grosso modo, se encuentran en la encrucijada entre la ficción y el documental, y ha diferenciado, dentro de este vasto campo de circulación, películas que reescriben la imagen documental para crear lo que él denomina “una plástica propia de la ficción”, y por otro lado, películas cuyo método es la búsqueda de relatos reales. En esta segunda tipología se sitúa, sin duda, la película de Cantet.

El relato real que ha buscado este director para construir su nuevo proyecto está muy relacionado con conceptos como pedagogía, educación, enseñanza. Su propuesta como cineasta no ha sido valorar la metodología de enseñanza ejercida por el profesor en concreto (el diálogo y la participación sustituyen la clásica clase magistral), o el sistema educativo del centro elegido en el distrito 20 parisino, o el sistema de educación francés en general, sino mostrarnos cómo es este proceso de la educación, por el que todos hemos pasado, para llevarnos a las situaciones que generan preguntas sobre el mismo.

Su lección de pedagogía a través del cine es incluso mejor que la lección sobre cómo construir un autorretrato propuesta por el profesor de la película (el actor que es también profesor en la vida real y autor del citado libro). Si con el polémico ejercicio de escribir sobre uno mismo François Bégaudeau pretendía que los alumnos se formularan sus propias preguntas para conocerse mejor a si mismos, el ejercicio de Cantet es otra invitación a que nosotros, como espectadores, nos formulemos interrogantes  para entender cómo somos y de qué modo funcionamos como individuos dentro de un grupo.

"Para formar parte de una comunidad", dice Cantet en una entrevista, "hace falta sentirse querido, y estos alumnos representan esas partes de la sociedad que no se sienten queridas ni aceptadas".

"Me interesaba resaltar el papel que puede jugar la escuela, y en concreto un profesor, en ese proceso vivido por los adolescentes de encontrarse a sí mismos", dice el director en otro momento.




3.

Una fórmula y un método: 1) Tres cámaras de vídeo HD, una que filma al alumno que habla, otra que sigue todo el tiempo al profesor y una tercera, más ágil, que recoge las diversas reacciones y detalles de los componentes del resto del grupo. Una planificación que pretende dar cuenta de la viveza de los debates y de las intervenciones de los alumnos, y que llevaron a la mesa de montaje un total de 150 horas de grabación que habría que seleccionar y editar después. 2) Los alumnos y el profesor de la película son los alumnos y el profesor reales del instituto, pero todos han incorporado a sus propios cuerpos, gestos y voces la ficcionalización de sus propios personajes. Del mismo modo que los personajes cobran vida a través de las personalidades de cada alumno. ¿Cómo? Mediante unos talleres de improvisación que Laurent Cantet y François Bégaudeau organizaron durante un curso escolar. Se reunían cada miércoles, proponían temas, situaciones diversas, y de lo que allí salía Cantet iba anotando aquello que le interesaba plasmar en su guión y en su película. Durante el rodaje recuperaban aquellas  situaciones improvisadas en el taller que el director había seleccionado, las proponía, y tras cinco o diez tomas, los alumnos-actores llevaban a escena lo que estaba escrito en el guión, pero formulado con sus propias palabras. Los alumnos nunca leyeron el guión.

Sólo mediante la entrada de la ficción en la forma documental era posible conducir tantas horas de grabación hacia un verdadero material dramático y narrativo capaz de formular las mismas preguntas que llevaron al director a embarcarse en este proyecto. Porque "La clase" es una pregunta sin respuesta. O con múltiples respuestas siempre cuestionables. No existe la fórmula del éxito en esta profesión constante de enseñar y aprender.

Los alumnos-actores de la película.



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Publicado por Celia el 20 de Febrero de 2009

1 Comentario:

Carmen Jimenez Fernandez dijo...

Muy interesante saber cómo se rodó es algo que me planteo siempre que veo una de estas películas que estan entre documental y ficción y de hecho en esta me sentia bastante perdida, porque se veia tan natural y sin embargo, parecía tan difícil haberla rodado como un documental...



Publicado el 23 de Febrero de 2009

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